La prueba más dura de la raza y el legado de La Invernada
En el campo uruguayo hay una palabra que, apenas se menciona, trae a la memoria una sola imagen: caballos rústicos, resistentes, capaces de aguantar lo que pocos animales aguantan. Esa palabra es La Invernada. Y si hablamos de la prueba más exigente de la raza Criolla en Uruguay —la Marcha—, es prácticamente imposible separar una cosa de la otra.
Qué es la Marcha del caballo criollo
La Marcha (también conocida como Marcha Funcional o Marcha de Resistencia) es organizada en Uruguay por la Sociedad de Criadores de Caballos Criollos del Uruguay (SCCCU) y funciona, en palabras de la propia entidad, como un verdadero «banco de pruebas» para comprobar la rusticidad, la resistencia y el poder de recuperación del caballo criollo — las tres características que distinguen a la raza de cualquier otra.
No es una carrera de velocidad. Es un test de aguante real, pensado para reproducir las jornadas de trabajo de las estancias de antes, cuando los caballos recorrían el campo día tras día sin más sustento que el pastoreo natural.
Formato de la prueba: 750 km en 15 días
Así es como se corre la Marcha en Uruguay:
- Distancia total: 750 kilómetros.
- Duración: 15 días, con un día de descanso en la mitad del recorrido.
- Ritmo diario: se cabalga por la mañana y por la tarde.
- Alimentación: exclusivamente a campo natural, sin ración especial — igual que en el trabajo de estancia.
- Peso mínimo: el jinete junto con el apero completo debe pesar más de 95 kilos, para que todos los binomios compitan en condiciones parejas de exigencia física para el animal.
- Concentración previa: los caballos se juntan 30 días antes de la largada en un mismo campo, para equiparar entrenamiento y alimentación entre todos los competidores.
- Categorías: se divide en dos, animales mayores y menores de 7 años.
Una sede rotativa por todo el país
A diferencia de otras pruebas fijas, la sede de la Marcha uruguaya es itinerante: recorre distintas capitales departamentales del interior, entre ellas Melo, Minas, Trinidad, Salto y Florida, lo que convierte a la competencia en un verdadero recorrido federal por la tradición criollista del país.
Por qué «La Invernada» es sinónimo de Marcha en Uruguay
Si hay una genética que se repite año tras año en los podios de esta prueba, es la de la estancia La Invernada, ubicada en el departamento de Cerro Largo, en el noreste uruguayo.
Una historia que empieza en 1782
La Invernada no es una cabaña nueva ni una marca de moda: es un establecimiento con más de dos siglos de historia. Sus orígenes se remontan a 1782, cuando el inmigrante asturiano Bernardo Suárez del Rondelo adquirió la propiedad sobre la costa del arroyo Fraile Muerto. Su hijo, el patriota Joaquín Suárez, heredó el campo y más tarde lo vendió —junto con 1.000 caballos y 22.000 cabezas de ganado— a su yerno, José Luis Martins.
Fue la familia Martins la que le dio a La Invernada su sello más reconocido: Plácido Martins comenzó una selección meticulosa de los caballos criollos que ya poblaban el campo, buscando animales ágiles y resistentes. Su hijo, Felippe Martins, continuó la obra domando y seleccionando objetivamente a los mejores ejemplares. Hoy, la gestión está en manos de la familia Cherubini, que combina la tradición heredada con tecnología y profesionalismo modernos. En números redondos, la estancia acumula más de 150 años de selección genética continua sobre la raza criolla.
Los números que respaldan la fama
La reputación de La Invernada en la Marcha no es folclore: está respaldada por estadísticas concretas. Con genética «La Invernada» se contabilizan:
- Más de 680 finalistas de Marchas a lo largo de la historia.
- 8 ganadoras absolutas en Marchas internacionales.
- 34 ganadores absolutos en Marchas nacionales.
Nombres como Bufido La Invernada, Iracundo La Invernada, Resorte La Invernada, Castor La Invernada, Cuadrera La Invernada y, más recientemente, Fantastico La Invernada —un padrillo bayo nacido en 2021 que se remató en US$ 16.200, consolidando a la cabaña como referente de precios máximos del mercado— aparecen una y otra vez en los pedigrís de los binomios que llegan al podio.
Más allá de la Marcha
El prestigio de la línea La Invernada no se limita a esta prueba. Sus caballos también se destacaron en los Chasques de todo el país y en pruebas de Enduro, llegando a integrar la delegación uruguaya en una final de la FEI. Y hay una anécdota que resume el peso simbólico de la marca: «Vencedor», un criollo salido de Cerro Largo, recorrió toda América hasta llegar al Vaticano, donde fue recibido por el Papa — con la bandera uruguaya sobre sus ancas, en una de las imágenes más recordadas del criollismo nacional.
Qué explica este dominio
Más de 16.000 hectáreas de campo permiten a La Invernada entrenar y seleccionar caballos en condiciones reales de trabajo, con recorridos largos que son, en sí mismos, una preparación natural para el esfuerzo de la Marcha. Pero el propio establecimiento reconoce que el terreno no alcanza: campos grandes hay en muchas partes. La diferencia está en la combinación de sangres legendarias que los fundadores fueron probando generación tras generación, sumada a una escuela de doma y jineteada que se transmite dentro de la propia estancia.
Una tradición que sigue viva
Para cualquier aficionado uruguayo al caballo criollo, entender la Marcha y el peso de una genética como la de La Invernada es entender buena parte de la identidad rural del país. Es una prueba que no premia al más veloz, sino al más completo: al animal que combina rusticidad, temperamento y capacidad de recuperación — exactamente lo que una estancia con 240 años de historia lleva seleccionando desde mucho antes de que existiera una competencia formal para demostrarlo.
¿Querés conocer más sobre alguna genealogía específica de La Invernada o sobre el calendario de la próxima Marcha? Dejanos tu consulta en los comentarios.
